27
NOV
2015

Parábola judía



    Cuenta una antigua alegoría judía, que una vez un hombre muy rico fue a pedirle un consejo a un sabio rabino, pues, aún con sus riquezas, no conseguía el aprecio de la gente de su ciudad.

    El rabino tomó su mano, lo acercó a la ventana y le dijo:

    - "Mira"-.

    El rico miró por la ventana a la calle. El rabino le preguntó:

    - "¿Qué ves?"-.

    El hombre le respondió:

    - "Veo gente"-.

    El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le dijo:

    - "¿Qué ves ahora?"-.

    El rico le respondió: -"Ahora me veo yo".

    - "¿Entiendes?  

    En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio.

    Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata.

    Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver gente y comienza a verse solo a sí mismo".- 

    ******

    Qué, cómo van nuestros espejos? Vemos o sólo “Nos Vemos”?

    Yo creo que este cuento se puede aplicar no sólo al hecho de tener dinero, sino al hecho de tener dones y no compartirlos, no compartir nuestra alegría, nuestros sentimientos, nuestra sonrisa, nuestros abrazos… Creo que hoy el dicho Franciscano que tanto me gusta: “El que no da lo que tiene…lo pierde”, se podría ampliar a algo así: “El que no da lo que tiene… sólo se ve a sí mismo

     

     


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