¡Hola marineros!
Tras un descanso volvimos a nuestro barco y advertimos que nuestras redes y velas estaban rotas. Nosotros somos constructores de nuestro propio futuro en compañía de Dios. Si no cuidamos nuestro barco y fundamentamos nuestra vida en Él, no llegaremos a puerto. Hemos de construir a partir de la creación de Dios y respetarla.
Tomamos conciencia de aquello que descuidamos en nuestra vida o tratamos mal, para así tejerlo y repararlo, amarlo y que se pueda cumplir por tanto la obra de Dios.
Al día siguiente empezamos a remar, teníamos que mover este barco, si no no íbamos a llegar a ningún puerto. Podemos construir el mejor de todos los barcos, pero si no somos capaces de sacarlo del astillero no vamos a llegar a ningún sitio.
Esto queda traducido en obras y acciones que podemos realizar sobre nuestro barco, pues no sirve de nada el ser tripulante pero no esforzarte por sacar adelante la navegación, y quedarse de brazos cruzados viendo las vistas desde el camarote. Hay mucho trabajo por delante, muchas acciones que realizar, empezando por remar y hacer que nuestro barco se ponga en movimiento. Nos costó llegar a esta conclusión, pero nuestros marineros son muy inteligentes y lo entendieron perfectamente. Salvamos Gafua y como agradecimiento nos dieron su bandera compuesta por tres colores, cada uno con un significado que nos explicaron a todos.
Además, no hay que olvidar que “Juntos marcharemos en Equipo”. Que hemos de vivir un estilo de vida como el mejor de los marineros. No es nada fácil ser marinero, ¿dónde encontramos nuestras fuerzas? En la oración y nuestra fe.
¿Qué nueva aventura aventura nos deparará el próximo sábado?
¡OS ESPERAMOS!
Siempre Unidos


Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared