La celebración de la Cuaresma siempre tiene retos para los discípulos de Jesucristo. Él se acerca a nosotros para llamarnos a la conversión. Pero en este Año de la Fe y en el marco del Itinerario Diocesano de Renovación, cuyo lema es “Para mí la vida es Cristo”, tenemos una acción significativa sobre la que deseo conversar con vosotros. Permitidme proponeros las líneas fundamentales desde las que todos los cristianos estamos invitados a vivir la “Misión en Valencia Porta fidei”, cada uno de nosotros según nuestra responsabilidad. Todos estamos llamados a esta misión. “La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros” (Porta fidei, 1). Tengámoslo claro: abierta a todos los hombres y mujeres de nuestra tierra y, por ello, a todos también debemos invitar a participar en esta misión. Y esta invitación la tenemos que realizar todos: los sacerdotes desde sus parroquias respectivas, los consagrados y consagradas desde sus casas e instituciones, los laicos cristianos llamando e invitando a otros a asistir a la misión, acompañándolos en la escucha de ese anuncio de Jesucristo. Daos cuenta que lo que deseamos realizar en esta “Misión en Valencia Porta fidei” es lo que el Papa Benedicto XVI en su primera encíclica nos decía: “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus caritas est, 1)....
+ Carlos, Arzobispo de Valencia
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